McGuire hizo unos estudios interesantes en dónde analiza la inteligencia con respecto a la recepción de argumentos, la aceptación de esos argumentos y el cambio de opinión. Las conclusiones de este estudio se podrían resumir de la siguiente forma:
- Mientras mayor inteligencia más capacidad de recibir y entender los argumentos del otro
- Mientras más inteligencia menos probable que se acepten esos argumentos como válidos
- Los que menos cambian de opinión son los extremos de inteligencia. Los menos inteligentes no cambian de opinión y los muy inteligentes tampoco. Los que más cambian de opinión son los de inteligencia normal.
Estos hallazgos invitan a las siguientes reflexiones:
- La medición de inteligencia se hizo con base en indicadores de inteligencia tradicionales, seguramente muy relacionados con la inteligencia lógica matemática
- Para muchos la inteligencia produce erróneamente un efecto de orgullo y falta de humildad
- La persona inteligente es aquella que es muy buena entrando argumentos, pero también es muy buena recibiéndolos
- La persona inteligente es aquella que ante los argumentos sólidos es capaz de cambiar sus posturas iniciales
- Los que no cambian son los que no entienden o los que entienden y no quieren cambiar, pues creen que pueden perder la imagen