lunes, 14 de julio de 2014

Personas proyectivas

Muchos de nosotros somos proyectivos, pues proyectamos nuestros deseos, intereses y temores en los demás. Una madre es el ejemplo más claro de proyección, pues si ella tiene frío asume que el hijo también lo tiene; si a ella le gusta una comida, asume que al hijo también le gustará e incluso se sacrifica no comiéndola con tal de darla a su hijo.

En nuestras mismas expresiones diarias podemos ver ese fenómeno de proyección. Cuando vemos que está lloviendo, decimos "que día tan malo"  y eso debe realmente interpretarse como "que día tan malo PARA MI". Es posible que para muchas personas sea un buen día, como por ejemplo, para los que venden sombrillas, pues muchas personas querrán protegerse de la lluvia; para los que venden ciertos agroquímicos que se aplican a la superficie de las hojas y con la lluvia se pierde la aplicación y habrá necesidad de aplicar de nuevo.

Cuando hagamos un comentario sería mejor: 1) pensar que es nuestra propia opinión; 2) que posiblemente sea diferente a la opinión de otros; 3) advertir que es nuestra opinión (en mi opinión, para mi, etc); 4) no confundir opiniones con hechos.

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